
Sabiñánigo es una ciudad joven y se nota en su parque de vivienda. Nació a comienzos del siglo pasado alrededor de la estación del ferrocarril de la línea de Pau, y creció después gracias a la química, la metalurgia y el papel, que se instalaron en los llanos entre el Aurín y el Gállego. Las empresas levantaron alojamiento para sus plantillas y de ahí salieron el barrio de la Estación, Puente Sardas y las manzanas del entorno de la calle Serrablo, con bloques de tres y cuatro alturas proyectados en serie.
Ese origen deja una ventaja para la obra y una dificultad para la junta. La ventaja es que las escaleras se repiten y una solución válida sirve para varios portales. La dificultad es que la propiedad de aquellos pisos se ha fragmentado entre herederos, muchos de los cuales ya no viven en el valle.
Barrios y calles de Sabiñánigo donde se renueva el ascensor
El barrio de la Estación y Puente Sardas concentran la vivienda más antigua de promoción industrial. El Puente de Sabiñánigo, en la margen izquierda del Gállego, y el núcleo de Sardas conservan un carácter más de pueblo, con edificación baja. En el entorno de la calle Serrablo, que fue el eje del crecimiento urbano, y en el ensanche hacia el río se encuentran los bloques de cuatro alturas que hoy plantean la instalación con más frecuencia.
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Edificios de Sabiñánigo donde el ascensor cambia el día a día
La vivienda de promoción industrial de los cincuenta y sesenta tiene una planta muy reconocible: dos viviendas por rellano, superficies contenidas, escalera de dos tramos y un hueco central estrecho que sirve de ventilación. La estructura es sencilla y previsible, lo cual facilita el estudio, pero el hueco pocas veces admite una cabina de dimensiones cómodas sin retocar la escalera.
Frente a eso, los edificios levantados a partir de los ochenta hacia el río suelen tener patio propio y más holgura, con lo que admiten soluciones que no restan anchura de paso.
Qué cubre el encargo del ascensor en un edificio de Sabiñánigo
Cuando la planta se repite de un edificio a otro tiene sentido pedir precio para el conjunto y no portal a portal. Es lo que hacemos aquí: llevamos a los instaladores el caso tipo del barrio y les pedimos condiciones para varias comunidades interesadas, con las partidas separadas para que cada una vea lo que le corresponde y pueda decidir sola si al final prefiere ir por su cuenta.
Cómo se acuerda y se ejecuta el ascensor de una comunidad de Sabiñánigo
El reparto del coste tiene aquí un matiz propio. En estos bloques la superficie de las viviendas es parecida entre sí, de modo que los coeficientes de participación salen bastante igualados y la derrama se reparte casi a partes iguales. Eso simplifica la discusión económica y elimina uno de los focos de conflicto más habituales, que es el vecino con un piso grande convencido de que paga por los demás.
Donde sí aparece la fricción es en las plantas bajas y en los pisos que llevan años cerrados. Para los primeros la ley es clara y el reparto se hace por cuota salvo que el título constitutivo diga otra cosa; para los segundos el trabajo consiste en dar con el titular actual, que a veces es un heredero que nunca ha pisado el portal. Ese rastreo se hace antes de convocar, no durante la junta.
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Instalación de ascensores en Sabiñánigo: qué pide cada portal
Lo que sí conviene medir es el tiempo de llegada. Sabiñánigo está en la puerta del Pirineo, a unos cincuenta kilómetros de la capital provincial y a menos de veinte de Jaca, en un corredor que en invierno se complica. Antes de firmar merece la pena preguntar dónde tiene base el equipo que atenderá los avisos y qué compromiso de plazo asume por escrito para una persona atrapada en la cabina.
Es la pregunta que menos se hace y la que más se agradece diez años después. Con las ofertas delante se puede exigir una respuesta concreta, y por eso las pedimos siempre con ese apartado cumplimentado. Cómo se acuerda todo esto en junta está explicado en preguntas frecuentes.
Preguntas frecuentes en Sabiñánigo
¿Cuántos vecinos tienen que estar de acuerdo para poner un ascensor?
Aquí hay que mirar dos normas, y la segunda pilla desprevenida a casi toda junta. La ley de propiedad horizontal se conforma con la mayoría de propietarios que represente además la mayoría de cuotas.
Pero si el aparato solo cabe a costa de la escalera, la ordenanza de la ciudad exige acuerdo de la totalidad de los propietarios, reflejado en documento suficiente. O sea que quien vota en contra no queda arrastrado: su firma hace falta.
A ese vecino no se le puede exigir más de lo que fija la ley en derramas, pero sí sentarse a hablar con él, porque lo que suele frenar es el reparto por coeficiente del bajo o del primero, y eso se resuelve en el acta.
¿Se puede estrechar la escalera para meter el ascensor en Huesca?
Sí, y es la vía que resuelve buena parte de los portales del cerro y del ensanche. La ordenanza municipal sobre instalación de ascensores para mejorar la accesibilidad de edificios ya construidos (expediente 000004/2015-S) admite bajar la anchura de la escalera hasta un mínimo de 80 centímetros, siempre que se acredite que no existe otra alternativa técnica o económicamente viable.
A cambio pide alumbrado de emergencia y extintores 21A-113B en todas las plantas, y limita cuánto puede encoger la cabina: 90 por 120 centímetros con puertas de 75 libres. Por debajo de 70 por 90 el consistorio entiende que la barrera queda mejorada, pero no eliminada.
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